Zarela : una novela feminista

ZAREI,A 169 queña: - No no tomarás tú hija mía esto -dice horrorizada; - Vamos, huyamos de aquí! Las deudas aumentan, lo~ acreedores no esperan. rugen, in:;nltan, amenazan. Marga- rita pide prórrogas i no se le concec1en; al contrario, las amenazas son más duras, los insultos i escarnios se suceden con frecuen- ma. Una noche, negra cual su dolor, deja dor- mida a su hija i sale a pedir un adelanto por su trabajo; llega cerca a la plaza de ar- mas, la música alegre de ra retreta llega has- ta ella. Margarita desde una acera · contem- pla a distancia toda una multitud que feliz i ostento~a, gira en torno del parque central de la plaza. EL brillo de la seda de los ves- tidos hieren sus ojos, los abrigos, las pieles en que se arrebujan algunas damas, le hacen daño recordándole su miseria, a ella que ape- nas lleva una delgada i deteriorada manta que la cubre. ¡Ah! con la milé3ima parte del costo de aquel deslumbrante lujo que ve, cuántos días tranquilos pasaría. Abstraída en penosa reflección, increpan- do -a su destino i a las injustas desigualda- des de la vida, Margarita no repara en la presencia de una mujer que de cerca i ha- cía rato la observaba, hasta el momento en que esta le dirije · la palabra.

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