Zarela : una novela feminista

168 LEONOR E. DE MENÉNDEZ La desgraciada, ya no se afana en bus- car trabajo, su pesimismo lo dificulta, lo obs- truye todo; solo la doliente vo cecita ~det su hija pidiéndole pan, la saca_,:por · breves ,mo- mentos de su marasmo, haciéndole empren- der de nuevo la olvidada tarea. Llega un día, que ~no pudiendo dar a la infeliz niña un retazo de pan, que angus- tiada,)e pide, se vé obligad_a a salir i bus- carlo de cualquier modo. Llevándola en bra- zos, llega a la puerta de un convento a Ja hora en que un lego reparte la repugnante limosna de alimento a una multitud famélica i desharapada; a e~e deshecho humano de ciegos, paralíticos, decrépitos i niños desvalido~, que en sus infantiles semblantes llevan impresas las huellas de la miseria. Allí en la puerta del convento estrújanse, tendiendo la temblorosa mano disputándose los resíduos de aquel po- bre sustento. Algunos aléjanse cabizbajos, para ellos no alcanzó la limosna; irán a implorarla en las casas particulares. Después de un momento, toda la deshere- dada muchedumbre estiéndese silenciosa por la ciudad para hacer algo por esa desdicha- da vida, que parece increible, le sintieran a- pego. Margarita estrecha en brazos a la ·pe-

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