Zarela : una novela feminista

ZARELA 167 rdra, de aquellas qne p)r su singular maní a de averiguar con gran interés la vida del prójimo llegan a ser la cromca viviente de una pob1cv~ión, tuvieron conocimiento de la muerte de la madre de Zarela i de una her- mana, a.:;Í como de la existencia de otra i de una tia enajenada en un convento. Del padre solo llegaron a saber que hacían años faltab; de aquel lugar. En tanto que Zarela ansiosa inquiría el paradero de :Margarita, ésta oscurecida i ol - vidada sentía decaer su potisma voluntad_, el desaliento, el cansancio de la vida apoderá- banse de su espíritu lleno de escepticismo· La que en otrora afanosa trabajaba pa- . reciéndole corto e in.suficiente el tie,mpo, permanecía ahora con los brazos cruzados so- bre el pecho, encerrada en tenaz ~utismo, dejando vagar por el espacio la incierta mi- rada, sin importarle el monótono tic tac del reloj, ni el a.nuncio de la campana al morir la hora. Diríase que aquel decaimiento mo- ral era la consecuencia del físico, por esa ín- tima i estrecha unión del espíritu a la mate- r1a. La luz que animaron esos ojos llenos de misterio i amor, opácase poco a poco i~ como aquella, oscila i se debilita la fúlgida luz de la, fe.

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