Zarela : una novela feminista

144 LEONOR E. DE MENÉNDEZ minó al atardecer,. a uno (le los a.partados ba- rrios de la población. Jadeante i sudoroba detúvose frente a una vetusta casuca que so- bre el dintel de la puerta ostentaba· . una banderita, haciendo mofa de la insignia · na- cional; viéndose a la entrada i a manera de caballete de pintor, un terzo lienzo pintarra- jeado, representando un paisaje en el qué se destacaba el arrogante Misti expeliendo gran bo.canada dé humo. Al pié del churrigueres- QO paisaje, aparecía en gruesos caractere:3 el letrero que decía: «Picantería del Misti.» Dentro de, la casuca i a un costado de verde enrramada, aguardaba paciente el pia· nito de manubrio listo a ejecutar el entusiasta baile popular. - Buenas tardes nos de Díos -dijo Mar- ta entrando bajo el agreste toldo, saludando con franca sonrisa a un grupo de personas que rodeaban una mesa con sendos vasos de chicha i diversidad de platos de pican- tes. -J?uenas las tenga doña Martita, dicho- sos los oios que la .ven - respondieron en co- ro los comensales poniéndose en pié, abra- zándola unas, dandole fuerte. apretón de ma- nos otros. ~¿Qué ha sido de su buena vida, que tan poco se le ve?

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