Zarela : una novela feminista

ZARELA 145 -Por ahí, por ahí, bregando i padecien- do que esta es la vida del pobre -respondio Marta ~on gesto cómico i exagerada mímica. -¡Qué milagro Martita que se acordó usté de 8anta J>árbara! -Imposible dejar de dar un abrazo hoy a la mas buena moza. i querida de mis comadres. -Gracias mi Marta, venga usté por aquí a mi lado i tomemos una copa. - Propongo esta copa por doña Barba- rita-dijo con sonora voz uno de los invitados poniéndose en pié i levantando a lo alto el vaso-porque los cumpla muy felices i que se conserve siempre gorda, hermosa. - Gracias, gracias, yo por ustedes - res- pondió la del santo haciendo un mohín, muy satisfecha por los cumplidos que se le tri- butaban. Cuando el entusiasmo de los brindis hu- bo calmado, Marta con la idea de socorrer a su · señora, suscitó la convesación de he- chizos i brujerías. La concurrencia toda, como por ensal- mo quedó meditabunda i silenci_osa. Un carcamal de mujer rompiendo el im- ponente ~ilencio, asegura haber visto a un a- migo víctima del maleficio. Su delito· para hacerse acreedor a tan gr~ve castigo fué la

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