Zarela : una novela feminista

ZARE LA 135 A legres muj erzuela.s de los arrabales; en cam- bio cuando esa suerte le era ad versa, llega- ba al hogar de Margarita i grosero i mal humorado sacaba un mueble o le quitaba al- gn na prenda de valor. Si la desgraciada ~e oponía, él, cobarde i alardeando villanía la hería no solo de palabras sino de hechos. • Por la incalificable conducta de Ruper- to, Margarita fué cambiando rápidamente de la regular situación en que la colocara en los primeros tiempos de bonanza. De la casita có- moda i alegre de bonito jardín, pasó al in- cómodo i redueido departH.mE->nto i de allí a la habitación de apartado ~1ar:iio. / El mobiliario sufrió y,.sí mismo diversas modificaciones, hasta quedar reducido a unos cuantos asientos deteriorados i a un lecho pobre e incómodo. Cuando Ruperto no tuvo en aquel des- .mantelarlo hogar nada que llevar a la tahu- rería i ahíto de súplicas i lágrimas) resolvió poner en práctica los consejos de su madre; ·dirigióse a un lugar determinado de la sierra del sur. Allí, con sus consabidas patrañas, engatusó a una poblana, convirtiendo el ma- ;trimonio en lucrativo neg~ciado; entrando en posesión de bohíos, terrenos i todas ·aquellas _riquezas , largo tiempo ambicionadas.

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