Zarela : una novela feminista

134 LEONOR E. DE MENÉNDEZ . La vocinglería de aquel la gen te llega clara i despiadada hasta Margarita; s,!ís so- llozos confúndense con el rasgneo de la gui- tarra, el golpe de un cajón i el constante zapateo. Simón, después de salir airoso en la re- presentación del último papel de marido mo- delo, honrando los desp1)jos de su c0mpañe- rá como correspondía a su ilustre prosapia, emprendió un largo viaje de placer !JOr Eu- ropa. Margarita comprendió muy pronto que al perder a Soledad, no solo perr-Jió a la her- mana sino un gran apoyo material. · Ruperto, día a dra, íué manifestándose ante su infeliz com pañerá en toda su defor- midad moral. Su pasión favorita del juego acreció alarmante, no importándole los luga- res mas baios, ni miserables ~ para satisfacer- la, ni deteniéndose ante la idea de sacrificar lo mas útil i preciso. Con el cuello del gabán alto, el sombre- ro cubriéndole los ojos i rehuyendo las mi- radas de personas conocidas, llegaba a la &- partada tahurería de asiáticos i mezclándose con gente burda i soez, botaba hasta el iilti- mo céntimo qu<p ~ quedaba en el bolsillo. Cuando la suerte le era propicia, de&ti- naba el dinero ganado para derrocharlo con

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx