Zarela : una novela feminista

ZARELA 127 to, Pxaspéranme estas cosas i puedo cometer un de:Satino . Terminado su monólogo i lanzando des- pectiva mirada a la pareja, alejóse la dami- sela con aire mRge t uoso i displicente. - Vamos a casa querida-dijo Brune- qui lda poniéndose en pié . - Gracias, es tarde. -Hasta pronto vida, llévame el buche replet o de sabro~as noticias. ¡Jí, ií, hasta pron t o amor, . espérame con oLras bi en eondirneutadas i- las tijeras fi- nas, muy finas ........ . Las ~eñori tas Puma, reputadas come> ·mo- delo de virtud, Vivorina, Hienaira, Brune- qnilda i Fredegunda, que se titulaban ami- gas íntimas de Soledad, se convirtieron en vocinas poderosas de su difamació~. ¡Her- moso ejemplo éste de amistad, hermoso ejem- plo de caridad cristiana! Después de algunos meses de perma- nencia en Arequipa, Eduardo regresó a Li- ma por haber8e cumplido el plazo conc_edido por sus jefes, llevándose la esperanza de que la ausencia i los pesares quebrantarían la in- flexible volunt ad de su amada. Soledad retrájoRe cada vez mas de la so- ciedad, las distracciones i el mundanal bulli- cio le causaban daño.

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