Zarela : una novela feminista
ZARELA 125 bido i que sirva para tu capote, para que n0 vuelvas a casa de Soledad. -Dime, qué es ello pronto, que muero de curiosidad. -Pues hiia, es la historia m'ás vulgar . de la vida; Eduardo Meza i Soledad del Va_lle se aman sin importarJes un comino respetos sociales i las consideraciones que nos dehen. - ¡Qué vergüenza, qué escándalo! i lo peor queridtl., haber sido amiga de esa ca- nalla, como se conoce que lleva sa~gre ple- b_éya. -Así es, quién es ella, el dinero de su marido la ha levantado i corresponderle de esa manera ¡qué mi erable! - Al fin plebe hija, al fin plebe. Yo no vuelvo ni a mirarla. - Ya lo creo, evitar hasta el saludo de es~ gente. . Una damisela que desde una pequeña m~sa observaba a las chachareras, al ver ~us mutuas demostraciones de afecto, exclamó a media voz i moviendo a uno i otro lado la1cabeza: -Nada, nada, los besos de estas fulanas huelen a Judas tráidor, ¡ay que ascoL Si estuviera en mi poder suprimiría todo beso que .no fuera el maternal i el de verdaderos
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