Zarela : una novela feminista

ZARELA 119 Una tarde charlaba Soledad en casa de su amiga Vivorina Rocafuerte, de la cual re- cibía grandes demostraciones de afecto, cuan- do su agradable cháchara fué interrumpida por la llegada de las señoritas Puma, vesti- das a la derniere como diría un frances i dis- putándose la supremacía de la fealdad como lo expn:. arfa sinceramente un francote. Al ver é tas a 1a señora del Valle hicie- ron una mueca de disgusto, jamás la habían visto con buenos ojos, su belleza las irritaba; por otra parte, habiendo ellas salido de la obscuridad por el rudo i bajo trabajar de los padres, quisieron deslumbrar con la regular fortuna que adquirieron, no soportando tran- quilas, qne alguien les hiciese competencia en la ostentación, motivos estos por los que co- braron inquina a la joven señora. Presindiendo de toda educación i respe- to, hablaban eu secreto dirigiéndole miradas i sonrisas intencionadas. Soledad se alejó de aquella casa con el corazón opreso, mas sintiendo . tranquila su conciencia sonrió diciendo: <des devuelvo lo que merecen, mi mas grande desprecio.» No bíen acabó de salir Soledad del sa- lón cuando las di tinguidas señoritas Puma formando un barullo entre todas, daban la noticia de los amores de la señora del Valle

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