Zarela : una novela feminista
ZARELA 117 -caRtigado como se merece; por mí no temo nada, mi nombre hace tiempo borrado está del pedante libro social, nadie tendrá en cuen- ta a la infeliz que un miserable sumergió en el barrizal de la deshonra. ¡Ah,!-veo en tu semblante dibujarse un gesto de incredulidad, ¿acaso no crees· que el débil brazo de una muj Ar, no puede herir cuando a éste le guía el de la justicia? En tanto que así hablaba Margarita, cru- zaban por sus ojos de abismo destellos si- niestros, cual chispas, al próximo contacto de cuerpos cargados de contraria electrici- dad. Soledad estremecíase al escuchar a su her- mana i con su voz suave cual una plegaria, dulce i balsámica, idónea para cicatrizar he- ridas del alma, le hacía ver las inconvenien- cias de aquellos impulsos recordándole a la vez su origen i religión. Terminando aque- lla tempestad espiritual de Margarita en bien- hf\chor i copioso llanto. * * * En casa ·de una amiga halló cierto día Soledad a Eduardo Meza, hacía poco había llegado de Lima; no obstante que ella sabia por los per~ódicos su regreso, experimentó ex- traña emoción al verle, el corazón parecía querérsele escapar del pecho.
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