Zarela : una novela feminista

ZARELA 115 de solteras, le abrumasen con largos novena_ rios i peticiones. Simón trataba a la señora con estudiado mimo i cortesía, ella correspondía con ama- ble corrección; al quedar solos terminaba la representación teatral i ambos, mudos, displi- centes i ceñudos marchaban cada cual a su aposento. Soledad · dej áb<:: l.se caer a ~sfallecida en un asiento, contraid1)S los labios por un rictus de dolorosa ironía; la rectitud de su carácter, la nobleza de us sentimientos, revelábanse en contra de la farza causándole malestar infi- nito i gran depresión nerviosa. ¡Esto es insoportable Dios mío! - gemia -Si la muerte es la única que legalmente i sin despertar murmuraciones puede separar- nos ¿porqué no muero de una vez!' Soledad no tenía ni aún el consuelo de ver con libertad a su hermana; el esposo, co- mo señor del hogar, se. lo impedía. La divisa de Simón, consumado fariseo, fué siempre guardar las apariencias, siendo su constante preocupación, el decir . de las gentes i la agena opinión; por esto cuando Soledad intentó ver a Margarita, se exaspe- ró, levantando la voz i exagerando Ja mími- ca cual un energúmeno. Aquello era un de- satino, su posesión sufrirí-a menoscabo, su

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx