Zarela : una novela feminista
108 LEONOR E. DE MENÉNDEZ ¡Oh,! viendo la vida así bajo el aspec- to de tan oscuro pesimismo, ¿qué aliciente podía tener para ella? Si no creia en la a- wistad, si el amor era una quimera, ¿en qué iba a creer? No, preciso era reaccionar i ya que su clara razón, no le permitiría ja- más ser tan optimista corno el celebre Cán- dido volteriano, al menos con volunta<l i pa- ciencia desterraría. del escenario en que ac- tuaba tanta aridez i tristeza. Seleccionaría amigas hasta dar con la verdadera i en el hogar con tino i sagacidad lograría volver en sí a Simón, atrayéndole con cariño á la ~enda del bien. Desgraciadamente a este respecto enga- ñábase Soledad, sus ardidez i prudencia, se estrellarían en la indómita maldad i atávicas inclinaciones del zafio. Simón, lejos de guardar alguna conside- ración a su infeliz compañera, parecía alar- dear sus devaneos. Ya dejaba caer al des- cuido un pañuelito coquetón de mujer, ya quedaba un rizo de cabellos, o el billete com- prometedor al alcance de la prudente i resig- nadá Soledad, que muy pronto se dió cuenta del ánimo de su esposo. No obstante, ella persistiendo en el em- peño de atraerle, hacíase gran violencia por
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