Zarela : una novela feminista

ZARELA .. 107 con gruesos caracteres los nombres de los concurren tes. Simón releía con delectación estas cróni'- cas, aspirando entre el humo de un buen ha- beiUO el incienso de la adulación quema~o an- te el ídolo de sµ fortuna, sabiéndole a filie~ les aqÚella amalgama de humos. En cambio Soledad, en un frunce de sus finos labios i en el encojer de los delicados hombros, daba a comprender el desdén hacia todo aquello en lo que veía al dios oro podero.:so i erguido, recibiendo los honores i tras él, cual triste fantoche su poseedor. ¡Ah dinero que todo lo maleaba,! hasta la amistad que debería ser lo más santo é incorruptible que sobre la tierra existiera, no se libraba de su dañoso influjo. Repa- sando la tan larga lista d~ sus relaciones, cuan pocas, muy pocas merecian ese calific~­ tivo. Este i no otro, era el motivo por el que día, a día acreda el número de misán_ tropos. Corroborando sus ideas acudía a su mente aquel sentencioso decir del poeta: «Tendrás muchos amigos si ~astas oro; pero si no lo gastas, andarás solo: porque ahora es moda apreciar el dinero,. no la persona.»

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