Zarela : una novela feminista

ZARELA 95 ro con que se les obsequiaba; haciendo pen- sar con tristeza, aquella manera de ser ·cte ronchas gentes, en el sugestivo i envilecedor poder del oro. Simón contaba cerca de cuarenta años, cuando el destino le llevó al hogar de la fa- milia Ta~sara i en él después de poco tiem- po le snh-yugaba la delicada belleza de So- ledad. Con sagacidad i mimo fué venciendo la repulsa de ésta, mas no pudo conseguir que a~ist i era fuera del hogar a una anhelada cita. Hacía tiempo que Simón proyectaba for- mar un respetable hogar, no con el propósi- to de cambiar su azarosa vida de placer, si- no por afianzar su reputación de hombre de bien i miembro útil de la sociedad, pero esa idea fué . postergándola cada vez mas, con la oculta .convicción que, cuando él decidiese hacerlo, sería disputado por su posesión, for- tuna i no mala figura. Cuando en estas meditaciones aparecía la remilgada imágen de Hermengarda, son- reía socarronamente i como no obstante de ser su conciencia muy elástica, sintiera en e- lla una oculta voz que le reprochaba su con- ducta incorrecta, buscaba alguna que otra disculpa que le tranquilizara. Pobrecilla,- se decía;-me ama deveras,

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