Zarela : una novela feminista

ZARELA 93 alma, la conmuevan de dolor i me recuerde:U la grandeza, la extinguida gloria de nuestra querida raza. Simón complació a ~u madre, mas como él se aburría en a quellas tristes soledades, hacia con~tantes viaje para Arequipa, hasta que años mas tarde murió la viuda del Va- lle, dejando en completa libertad ~u hijo. Éste, re ervándo e una buena finca de gana- do realizó el re to de us heredades esta- bleciéndose definitivamente en Arequipa. En esta ciudad, Simón cogió un lapiz i trazan- do números i cifras hacía cálculos de la ren- ta que debía producirle su bonito ca.pital, preguntándose luego indeciso: «Cultivar el · campG, es poco lo que produce i cansado el trabajo. El comercio, aquí podría explotarse algó más, principalmente en algunos ramos, en expendio de licores o drogas, etc.; pero no, no me satisface del todo, veamos.» El calculista quedaba con el lapiz en sus- penso, sumido en profunda meditación; lue.. go salía a recorrer las calles entrando a los establecimientos comerciales e inquiriendo a los amigos sobre los negocios más producti- vos, Al fin, uno de aquellos días después de vagar e indagar i estando ante su gran pla- nilla de números, iluminósele el semblante de

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