La Perricholi, t. 1
84 MARI A J . ALVARADO RIVERA MICAELA.-No digas herejías, negra, mira que si te oyeran los hermanos del Santo Oficio comparando a una indigna pecadora con la Virgen ... MONICA.-¡Jesús, María y José! No miente mi amita al Santo Oficio, que de sólo recordarlo se me ponen las' carnes de gallina. . . ¡Pero sois . tan linda, que ... ! ¡Jesús, JVI:aría y José, casi lo güelvo a decir! MICAELA (Ríe alegremente).-¡ Qué negra floja!- ¿Así es que no te dejarías hacer chicharrón por mí r · MONICA.-¿ Dejarme hacer chicharrón por mi ami- ta? MICAELA.-Sí, contesta. MONICA.-¡Je, je, je!, ¡qué mi amita! Lo que me J . . ' pregunta. ¡ e, Je, Je. MICAELA.-Pero no contestas, Mónica: ¿Te deja- rías hacer chicharrón por mí? · MONICA.-¡ Hacer chicharrón! Sí ... sí, mi amita. Pero ... eso no va a ser ... ¿verdad? ¿Por qué iba a ne• cesitar mi ami ta que me hicieran chicharrón? ¡Je, je, je L. Es broma no más de su :Merced. ' . MICAELA.-Pobre negra ... Te has puesto ceni- za de miedo .. Tranquilízate, que no . tendrás que some-t terte a esa prueba ... Y vamos ... que se hace tarde ... .MONICA.-Con razón trae su Merced embrujados a tantos señorones ... Hasta al mesmísimo ... MICAELA.-¡ Chist!..'. Negra habladora. Ten listo un rico ponche para cuando regrese. 6PASOS DE MICAELAl. . ... ... LOCUTOR: Y don Francisco de Aceveclo, que no sabe dar sere- nata, ni decir cosas bellas a la luz de la luna, escucha en su interior una voz de mando, y ataca intrépidámente la plaza ...
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