La Perricholi, t. 1
LA P E R R 1 .e H O L l 93 MAZA.-Estás ensoberbecida con el aplauso del núblico. ' MICAELA.-Mientras yo no tengo niás que aplau- sos y flores, y alguna joya, vos os enriquecéis. MAZA.-Tetminemos. . . Y o te amo de veras, Mi- ·quita ... Ten compasión de mí. .. MICAELA.-Dejadme pasar a mi · camarín. Lo que vos queréis es desacredita.rrile. Hacer creer a todo el mundo que sois para mí más que el empresario ... ¡De- jadme! ¡Mal caballero!. . . · MAZA.-Pasa; pero no olvides que tu suerte está en mis manos; que así como te he levantado puedo aplas- tarte. MICAELA (Burlona).-Ya terminó la comedia, se• ñor galán ... Y o sí puedo deciros en serio, que así como ahora os lleno la escarcela, puedo dejárosla vacía. . . No lo olvidéis. . . · <PASOS DE MICAELA QUE SE ALEJA ACELERADAMENTE>. MAZA.-Tiene razón, : me hace ganar. . . El Virrey no me perdonaría un desaguisado contra el~a ... Y la no- bleza sigue al Virrey adonde va. . . No puedo vengar.. me. . . Buena me la ha hecho la mestiza. . . ¡Ah! si rto fuera porque trae público y al Virrey ... JORNADA SEPTIMA LOCUTOR: Y ahora Micaela con su humorismo chispeante, se divierte con su esclava favorita ... MONICA.-¡ Qué preciosa está mi amita ! MICAELA.-¿ Verdad, me queda bien este vestido? MONICA.-¡ Parecéis la misma Virgen del Carmen!
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