La Perricholi, t. 1
LA PERRICHOLI 65 MARQUESA.-¿ Llevaros al patíbulo decís? ¿Se· rá posible que hayáis llegado hasta el crimen? CONDE DE OTERO.-No, hermana, soy inocente ante mi conciencia y ante Dios, empero, la justicia de los hombres puede condenarme por ·1as pruebas que el mar amigo fraguó en contra de mí. ' · MARQUESA.-Explicaos. CONDE DE OTERO.-¡.Oh, no sabéis cómo san- gra mi corazón! MARQUESA (Impaciente).-Os ruego que evitéis palabras. . . Decid sin preámbulos. CONDE DE OTERO.-No sabéis cuánto me cues- ta, pero .no quiero enojaros. Pues bien, es el caso que ese felón falsificó una carta de un noble amigo nuestro, pi- diendo al prestamista Isaac diez mil pesos. MARQUESA (Con angustia).-¿ Y qué? Conti- nuad ... CONDE DE OTERO.-Y haciéndome creer que el judío me enviaba el dinero a mí, por una carta que yo le . había escrito p,idiéndole igual cantidad, me obligó a to.. marlo. MARQUESA.-¿ Y lo tirastéis a las cartas, y a los pie.s de las mulatas, como lo hicistéis siempre. CONDE DE OTERO.-No, os lo juro ... , tenía compromisos de honor. . . Gasté en salvar de la vergüen• za nuestro nombre. MARQUESA.-¡ Qué bajo habéis caído, conde! ¡Me avergüenzo de que seáis mi hermano! CONDE DE OTERO.-Os juro que ha sido una intriga infame. . . · MARQUESA.-No continuéis. . . No agreguéis a la bajeza de vuestra conducta, la cobardía de disculparos con mentiras. Vos mismo habéis sido el falsificador. ¿A quién falsificastéis la carta? COND~ DE OTERO.-¡ Hermana! MARQUESA.-No . me déis ese nombre. ¡Me ho-
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