La Perricholi, t. 1

MAR 1 A J . ALVARADO RIVERA de nuestro .non1bre corre un gravísiní.o peligro, y por po- nerlo en vuestro conocimiento, he venido ... MARQUESA.-¿ Qué peligro es ese, Conde? CONDE DE OTERO.-Sabéis, hermana, con cuan- ta satisfacción y orgullo llevo el nombre de nuestros no- bles antecesores, y cual ha sido mi empeño por conser- varlo sin mancha. MARQUESA.-Yo no conozco más empeño que el que habéis mostrado siempre, en que yo lave las man- chas que echáis a la honra de nuestra estirpe. CONDE · DE OTERO.-Marquesa, vuestra mayor edad y condición de viuda, no os autoriza a faltarme el respeto que me debéis como a jefe de la familia. MARQUESA.-Conde de Otero, demasiado cara me ha costado esa jefatura; ella devoró la herencia de mis padres, y parte de la de mi marido, y no estoy dlis· puesta a que me dejéis en la mendicidad. CONDE DE OTERO.-Bien sabéis todas las fa-. tales circunstancias que han determinado la pérdida de. nuestro patrimonio: falta de honestidad en nuestros ser- vidores.:. Amigos desleales, malos negocios. MARQUESA.-Sí, sí, demasiado sé las causas de nuestra ruina, no inventéis otras. CONDE DE OTERO.-También la calumnia me malquistó con vos ... Bien. No me justificaré si ho que- réis oirme. MARQUESA.-Decidme la causa de vuestra visita. CONDE DE OTERO.-Olvidando vuestras ofen- sas, y teniendo en cuenta sólo el amor y el respeto de la familia, os -diré que la situación en que nos encontramos, excede en gravedad a todas las anteriores. MARQUESA (Sarcástica).-¿ En qué consiste esa gravedad en que nos encontramos? CONDE DE OTERO.- · ¡Es terrible! Un traidor, un infame en quien deposité mi confia.nza, me ha envuel- to en una intriga que puede Uevarme al patíbulo. .

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