La Perricholi, t. 1

LA PERRICHOLI 63 MALDONADO.-Discurre con mucho JUtcto Vues• tra Excelencia. · VIRREY.-Y se le escurrirían, .ciertamente, c;91no se le ha escurrido todo su patrimonio ... MALDONADO.-Me rogó le llevara hoy la con- testación de Vuestra Excelencia. VIRREY.-No la enteres de lo que te acabo de de- dr; n0 conviene negarse francamente a los pedidos de los nobles porque se convierten en enemigos terribles. MALDONADO.-Decís lo cierto, Excelentísimo se- ñor. VIRREY.-Le dirás que no olvido su pedido, y que tan presto como pueda, nombraré a su hermano. MALDONADO.-Bien, señor. VIRREY.-Y ahora otro asunto importante que no. está en tu legajo, Maldonado. MALDONADO.-¿Cuál, Excelentísimo señor? VIRREY.-Manda en el acto a la casa del marqués de Villablanca a decirle que por orden mía, se presente en Palacio ipsofacto. MALDONADO.-¿Al 11:arqués de Villablanca? VIRREY.-Sí, al Marqués de Villablanca, y ahora necesito estar solo, pues debo escribir unas cartas de mu- cha urgencia. Sólo cuando se presente el marqués me avisarás. MALDONADO.-Así se hará, Excelencia. Con vuestra venia. * * * -LOCUTOR: Y ahora, escuchemos la conversación ele los ilustres hermanos ... . MARQUESA.-Buenos días nos dé Dios, herma• no ... ¿Qué os trae tan de mañana a mi casa? CONDE DE OTERO.-Dios os guarde hermana, y perdonad os haya molestado tan temprano, pero el honor

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