La Perricholi, t. 1
/ t. A P :E: R R 1·c H Ó L i castigar a la santa? Pedís una herejía. . . ¡Viva la san- ta! Ella es dueña de desaparecer de. la vista de sus fie_, les, y volver a regalarlos con su presencia ·cuando le plazca. .UNA VOZ.-Dice bien don Francisco. Pero vigi- lemos a la santa para que no ,vuelva a subirse al cielo. OTRA VOZ.-Eso sí podemos hacer. UNA MUJER.-¿ Y no bailamos? MICAELA.-¡ Cómo no! ¿Dónde se ha visto fiesta sin baile? UNA VOZ.-Doña Teresa, tráiganos un traguito del pisco del compadre Mansilla. (Ríe). TERESA.-Pierda cuidado Vuesa Merced, que ya le voy a servir. ¡Negra, trae copas! ., MONICA.-Sí, mi amita, al güelo, como que las ten- go listitás. * * * (ZAMACUECA. ·- CONVERSACIONES>. UN CABALLERO.-Parecéis una mariposa ... No puedo seguiros ... MICAELA.-Pero habéis de poder, o sufriréis 1na derrota vergonzosa. VOZ PRIMERA.-¡ Víctor por Micaela Villegas ! VOZ SEGUNDA.-¡ Es una' maravilla! VOZ TERCERA.-No se le ven los pies. UN ESPAÑOL.-¡ Olé por la b,ailarina peruana! (CESA EL BAILE). DOLORES.-Ahora, un canto de Miquita. M·e gus- . tan mucho los cantos. VARIAS VOCES.-Sí, que cante Miquita. . MIQUITA.-A mí no me corresponde hoy. Sois vosotros · quienes debéis cantar para mí.
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