La Perricholi, t. 1
MAR 1 A :ÁLVARÁÍ>Ó MICAELA.-El laúd, el laúd, que tengo que ensá- yar. Mi pobre maestrito estará cansado de esperar. MONICA.-Si aquí no más está, mi amita, el laú. MICAELA.-Dámelo, y vete a tus quehaceres. MONICA.-Empero de ande esté tengo que oyirla. MICAELA.-Dolores, ¿quieres venir? (Pasos). DOLORES.-Si yo tuviera tu cara ... MICAELA.-¡ Mujer, que me vuelves loca con ttt cantaleta! (Remedándola) Si yo tuviera tu cara ... Si yo tuviera tu cara. . . ¡Vaya con la manía! DOLORES.-¡ Dios me perdone! MICAELA.--Maestrito, ya estoy aquí. ¿Comen- zamos? MAESTRO.-Sí; apenas nos queda tiempo·. MICAELA.-(Canta con acompañamiento de laúd) En el augusto silencio de la noche cuando reposas eri tu lecho virginal, y tal vez ensueños de dicha y alegría animan tu semblante él:ngelical. Yo me desvelo pensando en la desdicha a que tú sin piedad me has condenado, y con el corazón inquieto y angustiado ; canto mis penas con ardiente afán. Canto y deseo que hasta tu oído lleguen las notas de mi canción, para que sepas que no te olvido, que siempre es tuyo mi corazón, mi corazón... · .I. Desapiadada y cruel has dado muerte a la última esperanza de mi vida; adiós, adiós, felicidad perdida, mi luz, mi gloria, mi ilusión, adiós.
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