La Perricholi, t. 1
L A PERRICHOLI 20~ MARQUES.-¿ Amáis? MICAELA.-Para toda la vida y bendecida por la Iglesia. MARQUES.-¿ Os habéis casado? MICAELA.-Sí; con un hombre de mi clase, que colma mi ambición de amor. Alejaos, marqués, y olvi- dad vuestro capricho. MARQUES.-No es capricho: es una pasión ardien- te que no podré olvidar jamás... Empero, si estáis casa- da y amáis a vuestro marido, no volveré a molestaros. Me voy a España. Quedad con Dios, doña Micaela y sed feliz. C_PASOS LENTOS DEL MABOUESJ. • • • LOCUTOR: Y en la sombría casoné\ solariega, la marquesa de la Laguna, cuando se encuentra a solas con su conciencia, depone el orgullo de la estirpe, y procura' disipar su tris- teza y hastío escribiendo sus íntimos sentimientos ... Y relee su diario con voz opaca en el silencio de su alcoba... MARQUESA.-"Sin madre que me amase y ense- ñase de ternuras, casada contra mi voluntad con un viejo irascible, no supe del amor... El Virrey gustó de mí, y co• meneé a i~clinarme a él... Hubiera sido feliz y me hubie- ra desposado; empero él apenas vió a la comedianta se tornó indiferente para conmigo". "El marqués de Villablanca me inspiró viva simpa- tía; mas él se dejó hechizar también por la mestiza... Y al no conseguir ser amada, en mi pecho nació el odio, por-- que el corazón que está vacío de amor se colma de malas pasiones... Antes que censura por mi odio a esa mujer, merezco misericordia... ¡Soy una huérfana de amor!" ••••
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx