La Perricholi, t. 1
I 206 M A R I A J . A L V A R A D O R I V E R A LOCUTOR: En un ambiente de paz y armonía, Micaela y Echarri. ECHARRI.-¿ Me llamabas? MICAELA.-Sí, Vicente: te necesitaba. ECHARRI.-Pues mándame, que mi deseo es com- placerte. MICAELA.-Es mi alma la que te necesita. Sién- tate a mi lado. ¿Se embarcó el marqués? ECHARRI.-Sí; le pude ver de cerca. Iba sólo con sus criados. No parece que fuera querido de sus relacio· nes. MICAELA.-Tanto que odió a Manuel; tanto que intrigó para que fuera relevado del mando, y cuando ve coronada su obra, diríase que queda triste y abatido. ECHARRI.-Porque el ' mal no puede dar la felici- dad, Miquita. MICAELA.-Tienes razón: la dicha sólo la da el amor; un amor grande, verdadero, leal. ECHARRI.-Sí, Miquita, un amor como el nuestro: dos en uno. MICAELA.-Uno en dos. ECHARRI.-Unidos en la vida para siempre. MICAELA.-Y en la eternidad también, Vicente: siempre unidas nuestras almas. * * *
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