La Perricholi, t. 1
t. A PERf{ícitoi.i . . - ' ( . juremos en vida jamás desatar, los lazos estrechos que amor nos forjó, los lazos estrechos que amor nos forjó, ah!... ah !.. . ah !... amor !.. . * * * - . · 2ó3 DON FRANCISCO.-¿ Qué te parece, Dolores, el prometido de Miquita? DOLORES.-Creo que mi prima ha hecho una bue- na elección: un hombre sano, buen mozo, elegante, sim- pático, sin vicios, y que la quiere de verdad. DON FRANCISCO· .-Lo mismo pienso yo: Miqui- ta con Echarri será dichosa. <PASOS>. MICAELA.-¿ Estabais aquí? Os· buscaba. DON FRANCISCO.-Pues aquí nos tenéis. ¿Qué deseabais? MICAELA.-Charlar con vosotros. DOLORES.-Ya sabes, prima, con qué cariño te escuchamos siempre. MICAELA.-Quería deciros que no puedo vivir sin trabajar. . DON FRANCISCO.-Pero si no os falta nada, Mi- quita, con la fuerte pensión que os pasa don Manuel Amat, podéis vivir con holgura y sin los afanes del trabajo. MICAELA.-Es que no puedo resignarme a la ocio- sidad, don Francisco. Además, quiero juntar unos pe• sos para mandar a Manuelito a educar a España o a Lon- dres. No quiero que sea un ignorante; deseo que valga por sí. DOLORES.-Siempre tú, prima, pensando con tan- to juicio. MICAELA.-Tampoco puedo prescindir del teatró. No trabajaré como cómica; empero formaré una compa- ñía.
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