La Perricholi, t. 1

2o~ MAR 1 A J , A í. VA R A b ó R 1 v E :R A mucho... Mas al oiros expresar vuestro pensamiento, me animé a abriros mi corazón. MICAELA.-Pero, ¿quién os ha dicho que no ten- go ambiciones? ECHARRI (Sorprendido).-¡ Cómo! ¿Y. vuestras palabras anteriores? MICAELA.-Tengo ambiciones, Echarri... (Conmo- vida). ¿Sabéis de qué es mi primera ambición? ECHARRI. (Con fuer.te emoción).-¿ De qué? Decid. MICAELA (Vencida por la ternura).-¡ De un amor grande, único, para toda la vida! ECHARRI.-Ese amor está aquí... en mi pecho, Mi· caela... Es vuestro, ¿lo aceptáis? MICAELA.-Sí, Echarri, lo acepto: ¡para toda la vida! ECHARRL-¡ Para toda la vida! (Canta). Hermosa ñusta, aparta las sombras· de tu frente, abre tu alma al sol, al astro del amor resplandeciente. MICAELA.-(Canta). DUO: Yo iba vacilante por la vida... mi corazón moría lentamente, sangrando su honda herida... Surgiste en mi camino y en tí me sostendré: en tus manos pongo mi destino, y. en el manantial de tus ternuras, la dicha beberé. Gocemos unidos, brindemos felices el néctar sublime que escancia el amor; la vida es delicia, dulzura, armonía cuando dos se aman con honda pasión; Bebamos la copa que amor nos ofrece;

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx