La Perricholi, t. 1

t(," • L A · PERltICHOLl 201 LOCUTOR: Y en sus treinta y ocho años, que no representaba, espléndida de salud y simpatía irresistible; anhelante de ternura, salió a su paso el amor... ECHARRI.-¡ Estáis lipre, Micaela, joven y hermo- sa! ¿Por qué os vais a seguir sacrificando?... El amor os llama... os espera, para hacer feliz vuestra vida. MIQUITA.-¿ Creeis qué aun puedo conquistar el amor, hondo y permanente, no el capricho de unos días? ECHARRI.-Yo sé que tendréis muchos galanes, ricos y nobles ... y no me atrevo a hablaros porque la pa• sión no me . ciega... ¿Qué puedo ofreceros yo? MIQUITA.-¿ Pensáis que me seducen la estirpe y el oro? No, Echarri, no quiero arriesgarme a ser juguete de ningún noble. Si entrego mi destino a un hombre, se- rá porque le ame en verdad, y t!se hombre debe ser igual a mí, de mi clase, de mi círculo: ni más que yo, ni menos que yo: igual para que no haya más incentivo que la es- timación y el amor. ECHARRI (Con alegría y emoción).-¡ Micaela !.... ¿Así pensáis? ¿Son esos vuestros propósitos? MICAELA.-Sí, Echarri: esos son mis propósitos, y ya sabéis que poseo firmeza para cumplir lo que siento. ECHARRI (Tímido).-¿ Entonces?... ¿Podría ali- mentar alguna esperanza? MICAELA (Burlona).-¡Ya saltó el galán! ¡Ah, hombres, sois incorregibles!... ¡Todos cortados por la misma tijera!... ¡Todos vaciados en el mismo molde!... ECHARRI (Con dulce gravedad).-No lo toméis a broma, Micaela: os amo noble y profundamente, bien !º habréis adivinado... No me atrevía a hablaros porque creta que tendríais ambiciones legítimas, porque vos merecéis

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