La Perricholi, t. 1

192 M A R 1 .A J . A L V A R A. D o · R 1 V E R A . JORNADA DECIMA QUINTA LOCUTOR: Y al caer la noche, aquel dos de agosto, día de la Porciúncula, un hermano carmelita que lleva un hábito astroso, solicita hablar con Francisco, el mayordomo .del Virrey. FRANCISCO.-¿ Qué deseáis, hermano? HERMANO (Voz inarticulada).-Ahg... ahg... ahg... FRANCISCO.-¿ Soi_s mudo? HERMANO.-Ahg... ahg... FRANCISCO.-¡ Ah! ¿Traéis una carta? Dádme- la, pues. ¿Quién la manda? HERMANO.-Ahg... ·ahg... ahg... FRANCISCO.-Soy tonto; os pregunto sabiendoos mudo... No; no os vayáis. Si no podéis hablar sabréis escribir. Entrad. HERMANO (Muy sofocado).-Ahg... ahg... ahg... FRANCISCO (Violento).-¡ No!. .. ¡Os digo que no os vayáis!... ¡A mí la guardia! (Carrera. - Sonido de ar- · . mas). ¡Coged al hermano!... ¡Qué no escape!... ¡Párate, bandido porque voy a matarte!... ¡Párate! HERMANO.-¡ Maldición!... ¡Van a descuhrirme !... ¡Con este hábito no puedo correr! <SUENA UN DISPARO>. FRANCISCO.-Dí en el bulto: ¡hombre al suelo! HERMANO.-¡ Soy perdido! ¡Me han herido!... ¡Maldición!

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