La Perricholi, t. 1

LA PERRICHOLI i9i UNA VOZ.-Allí está: en la Sacristía. Pasad. MIQUITA.-Gracias, hermano. Vamos, hijito. MANUELITO.-Ahí e~tá el padre, mamita. MIQUITA (En humilde y dulce súplica).-.Padre, os ruego que aceptéis mi carroza en don~ción, para que llevéis siempre en ella la santa Eucaristía a los enfermos. PADRE (Asombrado).-¡ Cómo, señora! ¿Donáis a una pobre parroquia una c~rroza tan rica? MICAELA.-Sí, padre, ha estado en ella el Santísi- mo y yo no debo usarla más... ¡soy una pecadora!... PADRE.-Hija mía, ¿quién sois?... ¿Sufrís? MICAELA.-Perdonad. No me preguntéis más... aceptad mi donación. PADRE.-Si tanto lo deseáis, hija mía, acepto. MICAELA.-Gracias, padre. Dadme vuestra ben- dición. PADRE.-Que Dios os bendiga, hija mía, y también el niño, bendito sea. MICAELA.-Gracias, padre. Que la Virgen nos prot~ja. (PASOS DE MICAELA QUE SE ALEJAJ. • • • PADRE~-Santiago, ven acá, ¿quién es esa señora? SANTIAGO.-Es la Mica Villegas... , la cómica..., la Perricholi.

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