La Perricholi, t. 1
LA PERRICHOLI 189 Además, ¿no decís que le habéis preparado la fuga? ¿Qué pondréis un caballo más veloz que el viento a la vuelta de la calle? ¿Qué le habéis entregado ya una gruesa su· ma? MARQUES.-Todo eso es verdad. MARQUESA.-Nosotros salvamos nuestra respon- sabilidad con esas providencias. Si él es tan torpe, que se deje coger por el viejo chocho, suya será la culpa... ¿Va- ciláis? MARQUES.-No sé que contestaros. MARQUESA (Con ímpetu).-¡ Sé lo que os pasa·! No podéis negar que seguís prendado de .esa mujer; ¡te- néis celos del conde! ¡Quisieráis estar en lugar .. de él! MARQUES (Colérico).-¿ Y si así fuera? MARQUESA (Con desprecio).-¡ No me importa- ría un bledo! MARQUES.-Pues así es: el conde no recibirá un beso de Micaela... ¡Impediré que acuda a la cita! MARQUESA (Enérgica).-¡ Insensato! ¿Qué vais a hacer?... ¡No rompáis la carta!... ¡Dádmela !... ¡No la rompáis!. .. Escuchad: si no seguís adelante, o.s juro que os denunciaré yo misma al Virrey: le diré que he sorpren- dido vuestra intriga. MARQUES.-¿ Seríais capaz de perderme? MARQUESA (Con firmeza).-¡ Por la honra de mi linaje, lo juro! He vivido diez años persiguiendo la ven- ganza, ahora, que la palpo ya, ¿voy a permitir que la frus ... téis impunemente? ¡No, señor marqués! Estamos ata- dos por un pac~o, y tenemos que· cumplirlo... aunque ha- yáis cambiado de pare.cer. Ya lo sabéis; a la marquesa de la Laguna, no la engaña nadie. Y como ya las som- bras avanzan y presto será la hora de llevar la carta, id a prepararlo todo. MARQUES (Caminando).-¡ Malditas mujeres! ¡Có- mo lo envuelven a uno en sus redes! · (BESUENA ux ·.POB!AZO>. • • •
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