La Perricholi, t. 1
Í.A )?ERRICHOL 187 UNA VOZ.-¡ Qué rica carroza! VOZ 21¡\.-¡ Qué linda dama, y qué traje tan lujoso viste! · VOZ 31¡\.-Debe ser una gran señora... ¡Qué piadosa parece! Ve, Carmen, como ·no se cuida de que se le arras- tren los encajes por el suelo. MI'CAELA.-Permitidme, padre, que os ofrezca mi carroza para que llevéis el Santísimo Sacramento. PADRE.-Gracias, señora, seguid vos en vuestra carroza; yo estoy acostumbrado a caminar a pie. MICAELA (Con fervorosa súplica).-¡ Aceptad, pa- dre; os lo ruego: id en la carroza! PADRE.-Sea, pues, hijita; que se cumpla vuestro piadoso deseo. MICAELA.-Subid... subid... no vaya el enfermo a no alcanzar los santos sacramentos. (BUIDO DE' LA CARROZA. MANUELITO.--Mamita, ¿y noso~ros? ... ¿Cómo vamos ahora? MICAELA.-A pie, hijito; acompañando a Nues• tro Amo. MANUELITO.-Yo me canso, mamita. MICAELA.-Canta: Bendito, bendito bendito sea Dios, los ángeles cantan y alaban a Dios. Pastor soberano, la oveja aquí está a .tus pies rendida, llena de humildad.
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