La Perricholi, t. 1
LA PERRICHÓLI JORNADA DECIMACUARTA LOCUTOR: 115 Y la marquesa de la Laguna en su enorme odio, pre- para un golpe desastroso a la aplaudida actriz. MARQUESA.-Ahora es la oportunidad, conde, ahora que el vejete quiere inferirnos el mayor ultraje por esa mujer, sería un gran desquite hacerle saber que le es infiel... Que vea por quien nos· ofende, que se averg_c.en_. ce de su debilidad. CONDE.-Tendréis esa satisfacción, marquesa, os lo juro. MARQUESA.-Si tal hicieseis, os perdonaría, os de· volvería mi afecto de hermana... Haría que el marqués os pusiera en condiciones de hacer fortuna, dandoos parti- cipación en las minas. CONDE.-Bien que lo necesito, hermana. (Suspiro hondo). Paso unos trances muy amargos... La renta que tengo e~ tan miserable, que no me alcanza ni para lo más necesario. , MARQUESA.-Conseguidme la venganza, y nada os faltará en lo sucesivo: viviréis como corresponde a vuestra nobleza, y para que no creáis vanas mis palabras, comienzo a cump1irlas : tomad. CONDE.-¡ Hermana, jamás dudé de vuestra gene- rosidad para el desgraciado hijo pródigo! Antes de la ·P.orciúncula, os entregaré a la Perricholi como me lo pe- dís, en infraganti delito de adulterio. ¡Ja, ja, ja! • • • ... _ .... LOCUTOR: Y el Arzobispo, en representaci~n de la nobleza es- pañola, residente en la ciudad de los R.eyes, protesta
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