La Perricholi, t. 1

174 M A R I A J . A L V A R Á D O R I V E R A UNA VOZ.-Tenéis razón que os sobra, marquesa: una mujer fué la primera en indignarse contra el loco extravío del Virrey, y enfrentarse a su poder; una mujer que sabe guardar sus propios fueros y los fueros de la nobleza de España, es la que nos ha reunido aquí: vos, ilustre marquesa de la Laguna, sois esa valerosa mujer. UNA VOZ.-Una Judit. OTRA VOZ.-Una Leena. VOZ 3~.- . -Para qué ir tan lejos si en tiempos más re- cientes tenemos mil ejemplos de mujeres altivas y vale-( rosas. VOZ 4e..-María Estuardo. MARQUESA.-¡ Oh! vuestras alabanzas me anona- dan; no las merezco. No soy más que una noble que de- sea que no se ultrajen los fueros de la estirpe, oponiéndo· se a que se le concedan a una plebeya, los privilegios que sólo a los de ilustre abolengo corresponden. MARQUES (Impaciente).-Hablamos mucho y na- da se resuelve; el tiempo pasa, y el Virrey levantará a su manseba sobre nuestros blasones, y coronas. UNA VOZ.-Marquesa, guiadnos vos: ¿qué provi- dencia debemos tomar? MARQUESA.-Pidamos al ilustrísimo seño.r Arzo- bispo que intervenga, como cuando quiso desposar a esa verdadera perra chola. UNA VOZ.-¡ Qué entendimiento tenéis! ¿No os lo decía yo? Nadie con más autoridad que su Ilustrísima para llevar al Virrey la representación de la nobleza, y rechazar el ultraje que se pretende inferirle. · · V ARIAS VO.CES.-¡ Vamos... vamos, en este mismo instante, donde el ilustrísimo señor Arzobispo! · ·· MARQUESA.-Sí, vamos; nuestras calesas . están listas. · IVASE EXTINGUIENDO EL MURMULLO Y LOS PASOS>~ -r • 4•

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