La Perricholi, t. 1
i6é }A i R i A 1 : it i "'V A R A. b o ñ i v E n A. MARQUES.-Tomadlo. MARQUESA (Leyendo).-"Conde de Otero, espe· rad... Si sabéis ser fino amante, esperad. ¿No sufro yo también? Vuestra." MARQUES (Triunfante).-¿ Lo veis?.,. ¿Qué decís ahora? MARQUESA.-Digo que nada de extraño tiene que el conde consiga el favor de la Mica, perteneciendo, como pertenece, a las mujerzuelas del teatro, que siem- pre llevan vida licenciosa. MARQUES (Mohino).-Deseabáis tanto que el Vi- rrey pudiera sorprender a la Perricholi infraganti, y aho.., ra, que presto podréis daro~ e$e placer, sólo pensáis en menguar mi ingenio. :MARQUESA.-Yo no menguo vuestro ingenio; ya sé que lo tenéis muy grande, pero decidme, ¿qué impor- tancia tiene este billete? ' MARQUES.-¿ No os dais cuenta de que si la có- mica se resiste aún al conde, es sólo por hacerse rogar algo más, y que presto le concederá la cita? MARQUESA.-Cuando me traigáis la carta de la cita, o el anuncio verbal, participaré de vuestro entusias• mo. • • * LOCUTOR: Y al pasar aquella tarde Micaela por los portales, con su hermano Félix, se repite la escena de siempre... FELIX.-Te saludó el conde de Casa .Boza, Miqui- ta, y apenas le has contestado. MIQUITA.-Es lo que merece, y todavía le conce- do mucho: fué uno de los que más me cortó cuando creía que Manuel me abandonaba para siempre. FELIX.-¡ Qué rebonito ! Y ahora él y todos, te .hacen la rev~rencia barriendo el suelo con las hermosas
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