La Perricholi, t. 1

LA PERRICHOLI 169 plumas de sus sombreros!. .. ¡Ja, ja, ja! ¡Qué rebonito! Mira... mira, al marqués de Monserrat ... ¡Qué venia!. MICAELA.-Casi se cae. (Ríe). ¡Tanto dobló el es- pinazo!... Y a verás como dentro de pocos días se destro- zarán las manos aplaudiéndome en el teatro. FELIX.-¡ Cómo! ¿Piensas volver a la escena? MICAELA.-No puedo vivir sin hacerme aplaudir de esa nobleza que me denigra a mis espaldas. ¡Es mi venganza! FELIX.-Empero, el Virrey no consentirá que vuel- vas a representar, después del escándalo de los latigazos a Maza. MIQUITA.-Manuel me dejará hacer lo que yo qmera. FELIX.-Bien; lo creo porque la verdad es que ca• da día el viejo está más ciego por tí; pero, ¿y Maza? MIQUITA (Con desprecio).-¡ Maza! ¡Bah! Ese no ve sino los pesos: p'ensará que mi reaparición en el Tea- tro después de haberle fustigado el rostro, traerá más pú- blico que antes, y me agradecerá el negocio. • • * LOCUTOR: Y Miquita por su voluntad fuerte y tenaz, r~apare.., ció en el proscenio la noche del 4 de noviembre de 1775, cantado unas coplas, que eran un desagravio al público. MIQUITA.-(Empieza la canción Y. se interrumpe). <APLAUSOS>. * • *. LOCUTOR: La actriz turbada, nerviosa, no obstante los aplau- sos no atinaba a comenzar el segundo número de su pro- gr;ma, y el Virrey, viéndola perpleja, comprende su su•

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