La Perricholi, t. 1

, iM M: A ~ i Á j . Á. i. v A R Jl b o f{ t v É R. A. LOCUTOR: Mientras Micaela ofrenda al mno el sacrificio de · · un.ir su juventud ardiente, a la decrepitud de un anciano, ·.el Virrey prosigue su conversación con el conde de Otero. VIRREY.-Bien, conde, os creo. No temáis al mar- qués, pues nada podrá hacer contra vos siendo yo vuestro decidido protector. Empero, tened en cuenta que si me t:ngañáis, si me traicim;iáis, seréis colgado de la horca. CONDE.-Os juro por mi honra que he dicho ver• dad en todo a Vuestra Excelencia, y que e'stoy a vuestra disposición para serviros lealmente. VIRREY.-Seguid mis instrucciones: procurad apo- deraros de los secretos del marqués, y decidme fielmen- . te qué trama con la marque.sa . Si me servís con lealtad, aseguraré vuestra situación, dandoos un empleo que os produzca riquezas. CONDE.-Vuestra Excelencia lo ha dicho: mi vida responde de mi lealtad. * * * LOCUTOR: Y aquella noche, el enérgico y temido gobernante . del Perú, tembloroso, torturado por dolorosa . ansiedad, im- ploró humilde el perdón de Micaela. VIRREY.-Te juro no ofenderte, ni disgustarte ja- más. MICAELA (Con dignidad).-Calmaos, señor. Es- táis ya perdonado. Manuelito fué vuestro mejor ínter· cesor. · VIRREY.-No me hables con esa ceremonia, si me perdonas de corazón. Que vuelva la dulce confianza de los mejores días. 'MI~AELA.-Poco a poco, volverá. He sufrido mu-

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