La Perricholi, t. 1
LÁ PERR CHó~i CONDE.-Sí, señor, para rendirle público homena... je de mi estima. Cualquiera de los que me vieron, pue- den deciros el respeto con que la traté, y el que os dijera lo contrario, mentiría. · VIRREY.-Pues sí, hoy me han dicho lo contrario, y creo que no es calumnia, sino la verdad. CONDE.-¡Señor!... ¡Yo os digo la verdad! Más que vuestro enojo, merezco vuestra protección, y en el cruel trance en que me hallo, mil veces pensé implorar vuestro amparo. VIRREY.-No os entiendo: explicaos. \* * * LOCUTOR: La altivez ofendida, se doblega al sentimiento ma• terna l. MICAELA (Con voz ·velada).-Por tí, mi hijito que- rido, perdonaré al viejo su grosería... Volveré a sonreirle... ¡Por tí, tesoro de mi alma! <BESOS J. MANUELITO.-Balbucea alegremente. MICAELA.-Sí, mi encanto. ¿Me lo agradecerás ·y sabrás algún día recompensar a tu madrecita, el sacrifi~ cio que hace de encadenar su· juventud al viejo Matusa- lén? MANUELITO.-(Risas de infante). MICAELA (Apasionada).-¡Vales un Perú, mi ni- ño lindo!... ¡Todo por tí! (Besos sonoros). (CANTA UNA CANCION.: DE · CUNA>. . * * *
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