La Perricholi, t. 1

164 M A R I A J . A L V A R A O O R I V E R A ESTACIO.-¡ Válgame Dios qtie con tanto orgullo no se arreglan las <lesavenencias! Hay que perdonar: Hoy por tí, mañana por mí, decía siempre íni padre. MICAELA.-Oye, predicador y refranero, vas a sa- lir por la ventana... No tengo más respuesta que la que ves: el billete ahí... no sé si lo leeré. Yo sigo ofendida, sí muy ofendida, por el doble ·ultraje que me ha hecho: lla· marme perra ch.ola, y dejarme la noche en que castigué · a Maza. Después no sé que haré... Será lo que me plazca. ESTACIO.-Reflexiona mucho antes de tomar una determinación: considera que la adoración · del Virrey, aunque sea viejo, vale más que el capricho de un mozo, que no te honrará como él, sino te despreciará apenas te vea rendida. Buenas noches te dé Dios, Miquita. • • • LOCUTOR: El conde de Otero se ve subiendo al patíbulo. .. VIRREY.-Señor conde ·de Otero, os he hecho lla- mar porque quiero hablar con vos. Ante todo, ¿os place el empleo que os he dado? . CONDE.-Mucho me place, Excelentísimo señor. Me hq,béis salvado otorgá·ndome ese empleo, y os lo agra- deceré eternamente. · VIRREY (Sarcástico) .-Lo demostráis, ~onde, lo demostráis. CONDE.- . ¡Señor! ¿Dudáis? . " VIRREY.-Vuestra amistad a Micaela, ¿es también demostración de ese agradecimiento? ¿No es así, conde? CONDE.-Yo estimo a doña Micaela en lo que va- le, y · la respeto... es sagrada. para mí. Además, también a ella le estoy reconocido, pues por su intervención me concedisteis el empleo. · .· · .. VIRREY.-¿ Por eso o'.s acercasteis ayer a ella en el café Francisquín?

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