La Perricholi, t. 1
l .62 M A R 1 A J . A L V A R A D O R I V E R A / · ESTACIO.-Pues con la leña que traigo, se meen... dia el viejo. · FRANCISCO.-Ahí le tenéis; pero cuidado, no so- pléis mucho, no se extienda el fuego y arda Lima entera. • • • VIRREY (Benévolo).-¿ Qué noticias me traes, Es· tacio? ¿Cómo se portó Manuelito? ¿Jugó mucho con el muñeco que le mandé? ESTACIO.-Sí, Excelencia: comió aferrado a su muñeco, y ni para dormir lo ha soltado. \ ·vIRREY.-Y... la madre... ¿qué dice? ¿Le gustó el juguete? : ESTACIO.-Ya conocéis, señor, el genio de doña Micaela cuando está enojada. VIRREY.-¿ Sigue guardándome mucho rencor? ESTACIO.-No; no creo que en verdad os tenga odio;. pero su orgullo está ofendido. Lo que más le due- le es el apodo aquel. VIRREY.-¡El diablo · me lle.ve si vuelvo a ·proferir tal estupidez!... Oye, Estado, tú pu edes decirle muchas cosas· en ·mi favor ... Aquí tengo escrito un billete... llevá- selo y has por conseguir que termine esta situación, pues te juro que no la ·puedo soportar más. V e, Estado, con el billete, y si me traes contestación favorable, tendrás una buena recompensa. · ESTACIO.--Tened · 1a seguridad, Excelentísimo se• ñor, ·de que haré uso de toda la influencia que pueda te- ner sobre doña Micaela, por la vieja amistad que a su fa- milia me une, para que vuelva a recibiros con los brazos abiertos. • • •
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx