La Perricholi, t. 1

... LA PERRICHOL t .... ' 153 MIQUITA (Irónica).-¿ Os interesa? CONDE DE OTERO.-Perdonad... pero... yo... en verdad... MIQUITA (Ríe burlona).-¡ El nov,icio !... ¡Qué ver- gonzoso!... En verdad ¿qué? Continuad. CONDE DE OTERO.-Me turbáis ... me turbáis co• mo jamás lo estuve. MIQUITA (Vuelve a . reír).-Pues si teméis al Vi- rrey por estar en mi compañía, más debéis temerme a mí por vuestra turbación. CONDE DE OTERO.-¿ Me castigaréis por ella? MIQUITA.-Sí, y seré inexorable. CONDE DE OTERO.-J\!Ie someto de antemano a vuestro castigo. MIQUITA.-Ved como empeñáis vuestra palabra. CONDE DE OTERO.-Ciegamente os obedeceré. MIQUITA.-Mi castigo por vuestra turbación, es que no os acerquéis más a mí. CONDE DE OTERO.-¿Decís de verdad? MIQUITA (Grave).-De verdad, y desde este mo- mento comienza la pena. Que Dios os guarde, s~eñor conde. CONDE DE OTERO.-· ¿Me despedís? MlQUITA.-Para que podáis recobrar vuestro so- siego. CONDE DE OTERO.-¡ Sois cruel! MIQUITA.-Y os pido que no salgáis de la sala ahora.. · Id a buscar a vuestros amigos, y cuando yo me retire, quedad con ellos, como acostumbráis. CONDE DE OTERO.-Obedecer es amar... Que Dios os guarde. {PASOS DEL COMDEJ. RAMONA.-¡ Je, je, je! ¡Barrió con la peluca el 1 ' J . . ' sue o .... ¡ e, Je, Je. MIQUITA.-(Ríe sonoramente). * * *

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