La Perricholi, t. 1

f ·~ • 1 .¡; ":, ~ 1 . .o: ' ? ',"' ~. i S4 M A R I .?\ . t . A L V A R A D o R I V E R Á LOCUTOR: Terribles tempestades sacuden el alma del Virrey. VIRREY.-¡ Esto es ya demasiado!... Francisco... Francisco... FRANCISCO.-Excelencia, ¿qué deseáis? VIRREY.-¿ No ha venido aún Miranda? FRANCISCO·-No, Excelentísimo señor. VIRREY.-En cuanto llegue, le haces pasar. FRANCISCO.-Así lo haré, Excelencia. Con vues- tra venia. ·• (PASOS DE FRANCISCO). • • • VIRREY.-¡ Es un infierno el que tengo aquí en el pecho!. . . ¡Esta mujer será mi perdición!. . . ¿Por qué me falta valor para poner fin a esta pasión?... Todo, todo me ordena no reanudar estas relaciones... Ella debe aborrecerme... desear su libertad para gozar del amor de un mozo de su edad... Y o puedo ser su abuelo ... ¡Es la triste verdad!. .. ¡ :Muy triste!. .. ¡Quien me diera poder para com- prar juventud L. Tener siquiera 30 años menos ... (Tran- sición). Pero yo jamás me dejé dominar del sentimiento. Siempre tomé las mujeres para unas horas de placer... ¿Por qué me he apasionado así de esta peruana?... (Con sarcasmo). Dicen que me ha dado chamico... ¿Será ver- dad?... ¡Bah!. .. ¿Quién cree en brujerías? Empero, la ver- dad es que desde que no la veo vivo en un infierno... FRANCISCO·--¿ Da licencia Vuestra Excelencia? VIRREY.-Pasa. gar. FRANCISCO.-Excelencia, Miranda acaba de lle- VIRREY (Con vehemencia).-Que pase. FRANCISCO.-Con .vuestra venia. Pasad, señor Miranda. MIRANDA.-Dios guarde a Vuestra Excelencia.

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