La Perricholi, t. 1

LOCUTOR: 1 Y unos meses después, el Virrey lleno de ansiedad; se pasea en el lujoso salón de la casa que habita Mi- caela. · VIRREY.-¡ Cuánto tardan en avisarme!... Esta ne- gra que me ofreció regresar inmediatamente. <TOCA NERVIOSO LA CAMPANILLA>. MONICA.-Ya venía a l güelo, mi amo... Señor, Ex- celencia. VIRREY.-¿Ya... ? ¿Ya.... ? MONICA.-¡ Nada! Nada, mi amo, Excelencia. ¡Po- bre mi amita, si yo pudiera estar en su lugaP... ! VIRREY.-¿'Tú en su lugar? MONICA.-¡ Sí, pues, mi amo, pa que ella no sufra! VIRREY.-¿ Qué dice el médico? ¿Falta mucho tiempo? MONICA.-Mi señor Excelentísimo. ¿Qué va a fal· · tar ?..• Sí, ya... ya... VIRREY.-¿ :Y a? MONICA.-Ya... ya mi amo... VIRREY.-Voy a verla. MONICA.-No, mi · amo... No vayáis... Voy yo y re- greso al güelo. VIRREY.-Espera negra, ¿cómo estaba? MONICA.-Como siempre, mi amo. Linda como la Virgen del Carmen. VIRREY.-No fe pregunto eso, sino si se presenta el trance con felicidad. MONICA.-¿ Felicidad?... Claro, mi amo, que no ha de haber desgracia. TERESA (Se oye la voz lejana).-Mónica, Mónica... 1 ¿Dónde se ha ido esta negra? Mónica, Mónica. MONICA.-Mi amita, voy al güelo. i:: : VIRREY.-Regresa al vuelo, negra. MONICA (Ríe).-Sí, mi amo, al güelo. -~ (COUEJ., ~.{,: '.

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