La Perricholi, t. 1

' ALCALDE........... ¡ Oh! Felices novios, perdonad que in· terrumpamos vuestro idilio... Pero acogednos con la hi- dalguía a que os obliga vuestra estirpe. ENGRACIA.-Sobre todo, merece vuestra cortesía doña Micaela, que es la dama más hechicera que he co- nocido. MARQUESA (Zalamera).-Lo mismo pienso yo, y que si no ha nacido noble, merecería serlo, ¿verdad mar- qués? MARQUES (Con mal disimulada ironía).-Mi pa• recer es exactamente como el vuestro, y además pienso que en manos de su Excelencia el Virrey, está obtener del Rey un título para doña Micaela. MICAELA.-¡ No, por Dios, dejadme como nací, y en el teatro que es mi pasión... ¿Qué haría yo con perga- minos si no había de poder salir a las tablas? MARQUES.-Tenéis razón: arte · hermoso el del teatro es, que hay que ennoblecerlo y elevarlo sobre to- das las grandezas de la tierra. MICAELA.-¡ Qué alegría que penséis así! Como se conoce que sois hijo de Apolo. ENGRACIA (Con malicia).-Y de Cupido. ALCALDE.-Me siento mengüado ante estas Mi· nervas. I LOCUTOR: Ahora los armoniosos acordes de un minué, calman la exaltación de las pasiones, y las parejas forman un cua- dro de sugestiva belleza. (MUSICA. - LEVE MURMULLO). • • •

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