La Perricholi, t. 1

110 M A R I A J . A L V A R A D O R I V E R A MIQUITA.-¿ Apropiado, por supuesto a vuestra categoría? ¿Tenéis alguno elegido? CONDE.-Sí, Tesorero, a ser posible, si no fuera es• te, cualquier otro que su Excelencia tuviera a bien con- fiarme, yo lo aceptaría muy agradecido ... MIQUITA.-Hablaré a Manuel en vuestro favor, conde, y tendréis un empleo que no menoscabe vuestra nobleza... , CONDE (Servil).-Mi gratitud será eterna, seño- ra. Podréis pedirme la vida, en la seguridad de que la dejaría a vuestros pies de princesa. MIQUITA (Riendo).-¡ Qué galante ' .e1' conde de Otero! Pero su ofrenda es demasiado fúnebre: ¡un ca- dáver a mis pies!... ¿Qué haría yo con un muerto?... ¡No por Dios! No quiero tal presente. CONDE.-Sois encantadora... Ahora c?mprendo vuestro poder... MIQUITA (Jocosa).-Idos... porque vais a acabar en galán, y no os conviene. Idos por vuestro bien. CONDE.-Efectivamente, que vuestra presencia he- chiza... Señora, perdonad... ¿Cuándo sabré de mi suerte que dejo en vuestras manos? MIQUITA.-Regresad dentro de ocho días. CONDE.-A vuestros pies, bella ñusta ... princesa. MIQUITA.-Que Dios os guarde, conde. . . ... LOCUTOR: Mientras tanto, la marquesa de la Laguna y el mar- qués de Villablanca, realizan una importante labor ... MARQUESA (Leyendo).-"Así la vida del Virrey es un continuo agravio a Dios, a la nobleza, a S. M. _et Rey de España; ha construído una plaza para lidia de toros, sólo por agradar a ésta"... MARQUES.-Bien, muy bien... ¿Qué más habéis puesto?

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx