La Perricholi, t. 1
L A PERRICHOL 109 CONDE.-Sí, el primero ponerme a vuestros pies, para cuanto deseéis mandarme... MIQUITA.-Sois muy galante... ¿Y el segundo? CONDE (Con embarazo).-¡ Oh! El segundo es di· fícil... No tendréis buena voluntad para mí... Aunque yo os reverencio... MIQUITA (Jocosa).-No temáis que os haga pagar las culpas de otro... Decid con confianza, ¿qué deseáis de mí? CONDE.-No esperaba menos de vuestra gran al .. ma generosa. Además, os confieso que no estoy en bue- nas relaciones con la marquesa... En la división del pa- trimonio de nuestros padres, he sido perjudicado por ella, que se tomó todo dándome sólo limosnas... MIQUITA.-¿ Y por qué no le reclamáis? CONDE.-Por evitar escándalo... Entre hermanos es bochornoso llevar un pleito a la justicia por bienes. MIQUITA.-Pues entonces, también a vos, conde, os "cortan" inicuamente nobles y plebeyos, pues se dice todo lo contrario: que sois vos quien derrochó el patri- monio paterno y que habéis arruinado a la marquesa. CONDE (Balbuce).-Calumnia... Calumnia infame, señora... Ella es quien propala esa falsedad ... MIQUITA (Irónica). - ¡Pobre conde de Otero, como también le "cortan" cruelmente las terribles tije- ras de la marquesa!. .. Pero no os inquietéis por tal cosa: por lo mismo que sufrimos igual pena, y nos denigra la misma persona, pondré empeño en favoreceros. CONDE.-¡ Oh! ¡Qué alma noble tenéis! ¡Merecéis un título! MIQUITA.-¿ Para qué?... Decidme vuestras cui· tas. CONDE.-Mi situación sumamente difícil, por el despojo de que he sido víctima por la marquesa, me obli- ga, a pesar de mis títulos de grande de España, a bus- car un empleo.
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