La Perricholi, t. 1
. 1ba MA B t Á J • A L VA a A Í> o B l V i: R Á LOCUTOR: Mientras tanto Micaela Villegas, ídolo del público en el teatro, adorada por don Manuel Amat y Junient, es la más poderosa influencia de la corte virreynal, y a ella acuden orgullosos nobles a suplicarle su mediación, para conseguir puestos y favores del gobernante. Ocu• pa ahora una gran casa con extensos jardines, hermosas galerías, elevado mirador, amplios salones de techos de cedro tallado, y lujosos muebles. Servida por numerosos esclavos, vestida de ricas telas y valiosas joyas, en la ple.., nitud de la juventud, bonita, chistosa, aguda, traviesa, despierta la envidia de las mujeres y la tentación de los hombres. Oigamos el diálogo que sostiene una templada tar- de de abril con uno de los muchos que acuden a solicitar su influencia. * * * MIQUITA.-¿A quién tengo la honra de recibir? CONDE.-La honra es para mí, señora. Soy el con• de de Otero. MIQUITA.-¿ El cond~ de Otero? ¿Hermano de la marquesa de la Laguna? CONDE.-Sí. .. señora... es mi hermana la marquesa. MIQUITA.-Que no me quiere bien, por _cierto. Es una de las damas que .más me "corta". CONDE.-¡ Oh! No creáis en chismes. MIQUITA.-No son chismes, sino verdad probada. CONDE.-Sois tan bella, .que es natural que las da- mas· de la aristocracia, con todos sus pergaminos, os ten- gan envidia, y os "corten", como acabáis de decir con vuestra gracia criolla. MIQUITA.-¿ Piropos? CONDE.-Justicia... MIQUITA.-¿ Vuestra visita tendrá un objeto?
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