La Perricholi, t. 1

LA PERRICHOLI 97 agua horada la piedra; pero el corazón de mi dama, no es de piedra sino de diamante, y nunca se va a ablandar. TRINIDAD.-¿ Quiere su Merced que le dé un con· sejo? TRANSEUNTE.-¡ A ver! A ver. Dí. ¿Sabes tú, ne- gra, mucho de historias de amor? TRINIDAD.-Escuchad: (Canta). Si quieres que te quiera la niña que quieres, compra mis aromas rosas y claveles, regálale un ramo, garboso galán, y al punto la niña loca de pasión, correrá a entregarte vida y corazón. TRANSEUNTE.-¡ Ah, negra ladina! ¿ése es el consejo? TRINIDAD.-(Cantando). Rosas y claveles, jazmines y aromas, hacen más hechizos que brujos y duendes. TRANSEUNTE.-¡ Bah! ¿Quién cree en cantos? TRINIDAD.-¿ Y los cantos, de onde salen, sino del corazón? ¿Quiere su Merced hacer la prueba? Y o misma le llevaré a vuestra dama un ramo de flores; un día y otro, hasta que se amartele por la delicadeza de tan fiel galán, y tenga que entregarle su corazoncito. . . · TRANSEUNTE.-¿ Se lo llevarás tú y le hablarás en mi favor? TRINIDAD.-¡ Y cómo no ·! Le diría que eráis el ca- ballero más hidalgo, y más rico, y más apuesto de toda España. . . que la amáis con locura. . . que ... TRANSEUNTE.-¿ Qué más? TRINIDAD.-Que vuestros deseos son hacerla la

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