Ciudad del sol

EL INCA BA.ÑADO · E.N · SANGRE. En un amane 1 cer de cielo límpido, avara de_ las , f re·scas horas matinales, emprendí viaj e hacia la re- sidencia de Ollantay, por un callejón estrecho cuyas paredes cercan huertas de árboles que se ofrecen al caminante cargad:oE' de frutos maduro J. _,~-,~!/' . ·.. ··~--hitii¡jf~ ... ,~.~%''' CeF~.,,¡¡;?j , ~ En 1a ruta, los guindales ofrecen sus ramilletes de perlas rojas, inclinando las ramas hasta acariciar la cabeza del caballo. Las casitas aldeanas se espar- cen sin orden ni (3imetría, algunas abren su~ patios ha- cia el camino, deslindadas por la do·méstica acequia; allí, en amigable consorcio, pasean las aves de corral, los lanudos perros bullangueros y loE indiecitos cobri- zos que juegan o descansan en la .solana; únicos guar- dianes de la casa abandonada por los padres, que du- rante el día trabajan en el sembrío o en la ciudad in- mediata.

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