Ciudad del sol

63 ·---- piedra pulida y ajustada, sin dejar intersticio alguno, ·constituye un muro de sobriedad emocionante, que a ser alto recordaría la desnudez trágica penitencia- ria. Este muro esconde una parte de la morada Im- perial, circundando el montículo, con la so1idez perdu- rable del Coliseo de la dulce 'V erona, cuya luna bañ,ó los idilios de los amores adole~centes que cantó el bar- do inglés de las sublimes. tragedias. En Colcampata, como en Verana, reina ·un am- biente c:álido de poesía, sutil y apasionada, mezcla de rnmanticis1i10 y de luchas sangrientas; mas, por la casa de Manco Ccápac, no pasaron -gladiadores sedien- tos de sangre, ni fieras destinadas a despedazar 1a musculatura del luchador; allí estuvo la guardia im- p·erial de heráldica apostura .: los noble1s incas 1uciendo la gaya indumentaria -oriental y los plebeyos desca1- zos ; · por allí pasaron las literas · empenachadas, con los pl 1 um aj:es extr avagantes traídos desde lejanos ·mon- te~ ; los soldad.os imperiales custodios de la real mo- rada y . Ja s ervidumbre esclava. * * * El primer andén del m:ontículo queda protegido por un zócalo de piedra que lo oprime sólidamente evi- tando derr umbe s ; incrustados, aparecen los nichos o garitas de es.ca, sa profundidad, imitando puertas, las que .se repiten en todas la~ construcciones incaicas, por lo que .se puede· suponer que .sirvieron de motivo decorativo al mismo tiempo que utilitario, pue:s tie- nen la regularidad simétrica de un dibujo que orna- menta la base de Co1campata. A este andén sigue otro más ·elevado; a,sí conti- núan superpuestos ; conservando apenas Ja trasa de la armonía arquitectónica de lo que tal vez fué atala- ya . d_e amor o planicie perfecta 1 mente cortada y apla- na!d~ ·eP.' la que el propi~tario ha formado un monte cultivado. - l . En uno de los andenes que por su amplitud pa- ree~ , espaciosa terraza, subsiste aún un pórtico de piedra pulida con el an;ior de los siglos. Allí yacen

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